LA REALIDAD ES NEUTRA

La Realidad es Neutra. Es aquello que “ves” sin las interpretaciones de tu mente. Sin sus análisis. Sin sus razones.

Lo que yo pienso de un árbol, no es el árbol.
Lo que yo pienso de ti, no eres tú.
Lo que yo pienso de mí, no soy yo.

Pero la mayoría caminamos por la Vida, actuamos, según aquello que interpretamos de la Vida. De la Realidad. Del árbol. De ti. De mí.

Nos creemos los pensamientos que tenemos (y que son inevitables) sobre lo que vemos. Sobre lo que pensamos. Sobre lo que sentimos.
Les damos el poder al otorgarles una certeza absoluta que no es tal. Una Verdad que no es tal.

Esto que parece bastante obvio, y que es muy repetido en el “mundo espíritu-consciente”, no se acaba de Comprender pues, la mayoría, basan sus cursos, sus charlas, sus meditaciones, sus talleres, sus retiros, sus libros en interpretaciones que han hecho/hacen de la Realidad.

Si están interpretando, juzgando, adjetivando, analizando, razonando… la realidad (siempre es Presente), todo lo que salga de ahí va a ser mentira (y no estoy diciendo que ellos mientan, pues no son conscientes de ello). Va a ser Irreal. Y lo único que va a aportar es Inconsciencia.

Es como creer que estás iluminando la oscuridad con una vela que está apagada, pero que tú crees que está encendida. Que tiene Luz…
En Realidad no estarías iluminando nada porque no habría nada que iluminar. Era una Ilusión, una invención de “oscuridad”. De herida. De trauma.

La Iluminación se daría, en tal caso, al ser Consciente de la interpretación que estás haciendo de la Realidad. De que no existe esa oscuridad. Esa herida. Ese trauma. Esa separación del Hogar…

Y esa interpretación se podrá justificar con mil y una estadísticas, con mil y un “yo estoy mejor”, con mil y una “recomendaciones”, con mil y un “casos sanados”, pero seguirá siendo una Interpretación pues para que algo sea Verdad tiene que ser Absoluto, no relativo.

Afirmar que una enfermedad es causada por la mala relación que tengo con mi padre o con mi madre o entre mi padre y mi abuelo, es una interpretación.
Lo Real es la enfermedad y la mala relación. Relacionar una cosa con la otra es muy relativo y, por lo tanto, no Verdad.

Es como afirmar que el tabaco mata. Igual de relativo. Igual de no-verdad.

Estamos tan acostumbrados a interpretarlo todo que no somos conscientes de la cantidad de interpretaciones absurdas que realizamos.

Algunos le echan la culpa a los políticos, a las élites, a los Iluminati, a los medios de comunicación, a “otro que no sea yo” de la manipulación que sufre el ser humano.
Cuando son esas interpretaciones que cada uno de nosotros hacemos sobre nosotros, sobre la vida y sobre la realidad, las que mueven nuestros hilos.

Somos nuestras propias marionetas.

Seguimos sin hacernos cargo de nuestra RESPONSABILIDAD.
Seguimos echando balones Fuera.
Seguimos culpando a “quien/qué sea” de nuestra ausencia de Paz, Felicidad y Libertad.
Seguimos cediendo nuestro poder tanto a lo externo como a los pensamientos que tenemos.

La mayoría de seres humanos no viven la Realidad sino su interpretación de la Realidad

Una realidad paralela que nada tiene que ver con LO QUE ES.

Está de moda analizar tus emociones para otorgarles una causa “hiriente” que forma parte de un pasado que no existe.
Una interpretación más en la que la mayoría basan sus terapias. Sus curas. Sus tratamientos. Sus técnicas. Sus métodos.

Seguimos interpretando lo que sentimos. Seguimos juzgándolo. Seguimos necesitando tener no sólo una razón, sino “la razón”. Seguimos no aceptando la realidad.

Y así como seguimos…, seguimos perdidos en nuestro propio laberinto.

Yo también interpreto en muchas ocasiones sin darme cuenta en ese instante. Y reacciono a esas interpretaciones cuando me olvido de la Neutralidad. Cuando etiqueto. Cuando juzgo. Cuando analizo. Cuando veo a través de mis filtros.
Filtros de “mi verdad” que no me permiten ver LA VERDAD.

Cuando estoy intentando cambiar Lo Que Es, de mí, de ti o de cualquier parte de la Vida, es porque hay una interpretación que ha hecho mi mente de ello. De mí. De ti. De la Vida.
Ahí es cuando entro en lucha (que puede ser imperceptible en ese momento y muy sutil) y se oculta la Paz. Esa no-paz es la señal de que me estoy creyendo algo que no es Real. Pues la Realidad, la verdadera no la que yo interpreto, es desnudez. Es pureza. Es transparencia.
Y, por ello, despierta Paz, no malestar.

¿Estoy diciendo que interpretar sea malo y que no se tiene que hacer?
NO. Eso sólo sería otra interpretación más.

OBSERVA la cantidad de interpretaciones que haces de ti. De lo que sientes. De lo que piensas. De lo que eres.

Que si siento así porque nací de tal manera.
Que si me llevo mal con los hombres porque estoy repitiendo el patrón de mi madre.
Que si gestiono mal mis emociones porque tengo la luna en capricornio.
Que si soy de tal o cuál manera porque así lo dice el Eneagrama.
Que si me da miedo el agua porque en otra vida me ahogué en ella.
Que si Bla Bla Bla.

Y mil y una interpretaciones más que pululan por la “espiritualidad consciente” que nada tienen que ver con el Aquí y Ahora, con el Presente, con el Hogar, con la Unidad… y bajo las que nuestra mente se escuda para justificar nuestra no-Paz.

Nada de eso es Real, por muy real que te digan que sea. Por mucho que te lo creas.
Porque REALIDAD sólo hay una. Y ésta no está al servicio de ningún pensamiento que el ser humano pueda tener sobre Ella.

La Realidad es Silencio. El ruido… lo ponemos nosotros.

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