¿CÓMO CULTIVAR TU PAZ INTERIOR?

En este momento de mi Vida, lo que más me importa es mantener mi Paz Interior. Durante todos estos años de descubrimiento de mí y de lo que no es “mí”, he podido darme cuenta de que la Paz no es algo a alcanzar, algo que no tengamos, sino un estado que es natural en nosotros y que lo hemos ido cubriendo de “cosas” (creencias, hábitos no saludables, luchas internas y externas, ruido mental…) que no permiten que se dé.

Cada uno de nosotros tenemos una energía diferente, por lo que no a todos nos servirá lo mismo para que la Paz Sea en nuestro interior. No a todos nos sentará igual la compañía de una persona o de otra. Una alimentación u otra. Una actividad física u otra. Un trabajo u otro. Una música u otra.

No sirve lo que nos digan los demás, por muy expertos que sean del tema. De ahí que sea tan necesario que nos conozcamos para saber qué es lo que tapa nuestra Paz, elegir lo que nos suma y poder vivir así en coherencia con nosotros mismos.

Cierto es que hay personas muy similares a nosotros, con el mismo tipo de energía, que cuando conversas con ellas coincides en tus hábitos, prácticas, en cómo te cuidas, en qué es lo que te aleja de tu Paz, en qué haces para volver a tu centro, a tu equilibrio etc.

Independientemente de que “cada maestrillo tiene su librillo”, hay algunos “básicos” que son comunes para todos; aunque muchos todos ni siquiera son conscientes de ellos. Y no lo son porque para saber mantener tu Paz, tienes que haberla sentido antes para poder identificarla y saber “dónde habita”.

Cuanta más Paz interna tienes, menos permites que desaparezca. Prefieres estar solo que mal acompañado. Y lo de la soledad, lo de disfrutar de uno mismo, lo de llevarse bien con uno mismo, lo de sostenerse a uno mismo, pocas personas lo pueden decir de Verdad.

Aquí os comparto los “básicos”:

  1. Dormir bien. Por la noche, el cuerpo y la mente, se recuperan. Se recargan. Se regeneran. Si no descansas, si duermes pocas horas, no te encontrarás bien. Irás perdiendo seguridad, fortaleza, alegría y paz. Y, seguramente, somatizarás en forma de ansiedad, enfermedad…
  2. Dejar de juzgar, de quejarse, de criticar. Estos hábitos son incompatibles con la Paz. Generan una energía muy negativa. Es importante ser consciente de cuándo la inercia nos lleva a realizar verbalmente estas acciones para pararlas “antes de” o para dejar de hacerlas cuando nos damos cuenta de que estamos echando espuma por la boca. Una cosa es compartir una experiencia y otra es poner a parir a diestro y siniestro. Incluida a ti.
  3. No luchar por tener la razón. Es igual de habitual que la anterior y van muy unidas. Es una fuga de energía increíble. Querer tener la razón es absurdo. Y querer pasar por encima de los demás para sentir que tienes la razón, también. Cualquier lucha, del tipo que sea, te aleja de la Paz. Aunque tu mente te lleve a saltar, no entres al trapo. Sólo escucha. Sólo Contempla. Mantente quieto.
  4. Las buenas compañías. Es imprescindible rodearnos de personas que nos aporten Paz. Que cuando quedemos con ellas, sintamos la misma alegría y comodidad que cuando finalicemos el encuentro. Si alguien te absorbe tu energía, es tan fácil como no volver a quedar con ella. Aquí entra el saber decir NO, el amarse a uno mismo, el no necesitar a los demás para ser feliz etc. Según tu “nivel” de Paz interna, de independencia emocional, serás más o menos exigente con tus compañías (amistades, parejas, amantes…).
  5. Practicar el Silencio. Hay personas que no saben estar en silencio. Que no paran de hablar. Y no suele ser de experiencias agradables. Eso desgasta muchísimo tanto al que habla como al que escucha. Te mantiene en una rueda de negatividad que te va densificando poco a poco hasta que te sientes sin fuerzas. Agotada. Chafada. Intenta hablar menos y escuchar más. Ya verás cómo notas la diferencia.
  6. Estar con uno mismo. Es imprescindible pasar tiempo a solas con uno mismo. Cuando estamos rodeados de otras personas, sus energías se intercambian con las nuestras. Y si eres muy empático, te conviertes en una esponjita emocional donde te “quedas” con las historias de los demás. Ese tiempo de Soledad permite que esas emociones que no son tuyas se evaporen y puedas retornar a tu centro. A tu Paz. Algunos necesitan más tiempo de soledad que otros. No todos somos igual de sensibles. Igual de empáticos. Es necesario respetarnos a nosotros mismos y comprender que la Soledad es un modo de autocuidarnos cuando lo de Fuera se nos ha colado demasiado Dentro (de manera negativa). Si alguien no lo entiende y te critica por ello, con un Adiós se soluciona la cosa.
  7. No te obligues. Si algo no te apetece, no lo hagas. No actúes por obligación, moral o no moral. Para quedar bien. Por el “qué dirán”. Para ello, planea lo que sea imprescindible. Aquí y Ahora, ¿qué me apetece hacer o no-hacer? No te pongas horarios. No te pongas metas. No te pongas objetivos. Fluye con la Vida. Escucha a la Vida. Ella te dirá cuál es el paso que tienes que dar en cada momento y hacia dónde. Aprende a contactar con ella, que eres tú. Suelta el control. Confía. Sé espontáneo.
  8. Contacto con la naturaleza. Los bosques, las montañas, el mar, nos “limpian” (cuando no está repleto de gente). Pasar un día en contacto con la naturaleza nos equilibra y nos acerca a ese estado de Paz. Y si es en Soledad, mucho más. De vez en cuando, cuando “tu cuerpo” te lo pide, va genial retirarse un par de días (o los que consideres) contigo mismo en un lugar donde respires Paz y donde desacelerar tu ruido mental. Simplemente, pasea por la montaña, siéntate en medio de ella y escucha su sonido. Cada uno de nosotros tenemos nuestros rinconcitos. Te recomiendo también que desconectes el móvil (todos somos prescindibles) durante este tiempo hasta que vuelvas. Por experiencia te digo que la diferencia entre retirarte con móvil y retirarte sin él es increíble.

Podría añadir unos cuantos más, pero esos ya son míos personales como el de escribir, no beber alcohol, no fumar, no tomar café (no me sienta bien). Como he dicho antes, cada uno tiene que descubrir los suyos. Los que más le convienen. Los que más le acercan a su Paz. Las que más se la mantienen.

Muchos quieren llegar a tener Paz luchando contra el Mundo externo (e interno), queriendo cambiarlo, sin Comprender que la Paz ya ES en ellos, pero ignoran cómo des-cubrirla. Y, en ningún caso, es de esa manera.

¿Quieres Paz? Deja de hacer lo que te la arrebata.

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