LA MENTIRA DE LA ILUMINACIÓN

Estás en crisis, porque te has separado, porque has perdido el trabajo, porque has enfermado, porque “lo que sea”. No te sientes bien con tu vida. La soledad, el vacío, la tristeza, la insatisfacción… están muy presentes en ti. Te crees que no deberías sentir lo que sientes. Todo el mundo dice que hay que ser feliz. Que estar mal no es una opción. Que eso es de perdedores. De débiles. De pobres. De mediocres.

Y ahí, algunos, es cuando nos adentramos en el llamado “Mundillo Espiritual”. ¿Para qué? Para buscar lo que creemos que hemos perdido. Para dejar de sentir lo que sentimos. Para que algo o alguien encauce nuestra vida.

Te atiborran (la mayoría) de mensajes que van en contra de lo que eres y sientes en cada momento. Mensajes donde el rechazo es su máxima expresión. Donde el Amor (el real, el incondicional) brilla por su ausencia. Donde tu destino, tu Hogar, tu salvación, no están Aquí y Ahora, sino en el Aquí y Ahora de mañana. De siempre más adelante.

Cientos de gurús, de maestros, de terapeutas… acompañándote hacia un lugar de perdición (el mismo en el que ellos están). Donde tu versión de AHORA, del Presente, es la peor.

Los mismos mensajes del cuerpo perfecto, de la mujer perfecta, del hombre perfecto…, disfrazados de espiritualidad, de consciencia, de autoayuda y/o de crecimiento personal.

Y cuanto más nos metemos en esa otra realidad, más llenamos nuestra mente de teorías, de trampas, de engaños, de ignorancia, de frustración y de falsedad.

En lugar de venderte tratamientos para que las arrugas no te aparezcan o para que desaparezcan, para que tu piel deje de ser tu piel, para que tu aroma natural huela a uno artificial, para que te pinchen juventud en la frente o para que el quirófano extirpe tu celulitis de cuajo…, te venden cursos, meditaciones, herramientas, métodos, tratamientos, técnicas, retiros y terapias igual de milagrosas que los botox, los hialurónicos y las cremas para que dejes de ser quien a tu mirada interna no le gusta ser.

Y como nunca llegas a donde te dicen que tienes que llegar porque siempre hay alguna herida-creencia-arruga que sanar (y si no, se la inventan):

¡Bienvenidos los buscadores perdidos que con vosotros me voy a forrar!

Porque lo de Amarse a uno mismo no está de moda. Me refiero a la moda de ganar dinero con las penas, inseguridades, sufrimientos y miedos de los demás.

Porque si te asumes tal y como eres; porque si en lugar de querer sentir lo que no sientes, sientes lo que sientes; porque si simplemente te aceptas y YA…, la “espiritualidad”, con su utópica Iluminación, se van a tomar viento. Y con ella, todos los que la mantienen y alimentan.

Eso sí que sería DESPERTAR. Despertar a que la Vida siempre ha sido Perfecta (igual que tú). Despertar a que no tienes nada que arreglar, nada que curar, nada que limpiar, nada que tratar, nada ni nadie que iluminar.

Que lo único que NOS sucedió fue que creímos que había algo mal en nosotros. Que creímos que sentirnos tristes, que pasar un duelo, que entrar en crisis, era incorrecto. Era estar fuera de nosotros mismos.

¿Como vamos a estar en algún momento “fuera de nosotros mismos”? ¡Qué locura…!

Porque llevan toda la vida, desde que nacimos, masacrándonos con mensajes sobre “si no eres feliz, no eres nadie”, “tienes que ser más y más y más”, “si lo visualizas, lo lograrás” y similares donde Lo Que Eres en este Instante (que es lo único que eres) es abandonado, insultado, juzgado, condenado, rechazado y menospreciado.

¿Y dónde queda el Amor? – me pregunto. ¿Dónde queda el Amor cuando no me siento feliz, pleno, alegre, rico, valiente, seguro, pletórico, exitoso, imparable y abundante? ¿Cómo me voy a Amar, cómo voy a SER AMOR, si me estás diciendo que lo que estoy siendo-sintiendo AHORA es una tara, una imperfección y una aberración?

La mayoría de los que compran no lo necesitan. El único problema que tienen es creer que tienen un problema.

Lo que les ocurre (lo que me ocurría) es que no asumen que la Vida ES a veces estar arriba y otras abajo. Que existen las alegrías del mismo modo que existen las penas. Que existe la salud igual que la enfermedad. Que en ocasiones ríes. Que en ocasiones lloras. Y poco más.

Y, del mismo modo, la mayoría de los que venden tampoco lo asumen. Por eso venden lo que venden. Por eso lo venden como lo venden.

Responsabilizarse de uno mismo no significa dejar de ser uno mismo. Dejar de pensar lo que pensamos. Dejar de sentir lo que sentimos. Significa que si no estás enamorado de tu pareja, que la dejes. Que si no tienes nada en común con tus amigos, que los sueltes. Que digas Sí cuando sientas el Sí. Que digas No cuando sientas el No.

Porque esa “espiritualidad” se utiliza para no tomar decisiones. Para huir, al menos por unas horas o unos días, de un lugar (externo) en el que no queremos estar, pero del que no nos atrevemos a volar. Y/o de un lugar (interno) en el que tampoco queremos estar, pero del que es imposible volar, pues es lo que “somos”.

Unos se ahogan en alcohol, esnifan coca o se fuman porros y otros se convierten en sapos Bufus…, vomitan Ayahuasca, se ponen (en todos los sentidos) con el maestro de turno o se chutan-anestesian emocionalmente con un cursito o un retiro.

La motivación, la base, la raíz es la misma para todos: la incapacidad para sostener y aceptar lo que sentimos. Para ESTAR CON UNO MISMO. Punto. No hay más.

Se complica tanto la cosa con miles de causas inventadas que te ciegas a lo simple. A lo sencillo. Que es donde suele merodear la Verdad.

Y mientras sigan huyendo de sí mismos (en su totalidad, no en su comodidad), jamás encontrarán lo que buscan. ¿Y qué buscan? ¿Y qué buscamos todos? El Amor hacia nosotros mismos. Nuestra más absoluta Rendición a lo que estamos siendo, pensando y sintiendo en cada Instante.

Un Amor que ningún curso, ningún maestro, ninguna droga, ningún amante, ningún padre, ninguna madre… te pueden dar. Pues no es algo que se da, sino algo que se ES (para con uno mismo).

No hay nada que Iluminar. Nada que sanar. Nada que perfeccionar. Ningún Hogar que alcanzar. Ninguna “mejor versión” que personalizar. Ninguna dimensión que escalar. Ningún paraíso terrenal que morder. Ninguna mente 3.4 o 5.7 o 2.1 a la que subir. Ningún ego que trascender. Y ninguna vibración o estado espiritual en el que permanecer.

Es todo una película que se ha montado en torno a lo que se ha llamado Espiritualidad.

Y muchos hemos caído en la trampa. Y nos hemos metido hasta el fondo en ella. Y hemos perseguido la zanahoria hasta acabar exhaustos. Hasta acabar petando la cabeza (porque todo está en la cabeza). Hasta acabar con la espalda echa polvo de tanto peso cargado.

Y otros muchos, siguen cayendo y permaneciendo en ella; dándose vueltas sobre sí mismos sin darse cuenta del laberinto en el que se han metido.

Sin darse cuenta de que la Vida es la que Es. Que no la van a cambiar por mucho que se esfuercen en ello. Que la parte de la Vida (de sí mismos) que excluyen, que destierran, de la que reniegan…, no va a desaparecer porque ellos así lo quieran.

Que la Vida es la que manda. Que ni tú ni yo controlamos nada.

Que si te va a doler, lo va a hacer igual por mucho que le reces al Arcángel Miguel. Por mucho que te prepares intelectualmente. Por mucho que te protejas con aceites, con estampitas, con pócimas mágicas o con energías.

Que la Vida, cariño mío, también duele. Y que por doler no es menos Vida.

Algún día, no muy lejano, los vendedores no tendrán quienes les compren. Y sólo quedarán unos pocos que se dediquen a recordarte que no te ocurre nada, que está todo bien (aunque lo sientas mal), que ya eres Perfecto y que el Amor hacia cada una de tus partes es lo único que tienes que “practicar”.

2 comentarios sobre “LA MENTIRA DE LA ILUMINACIÓN

  1. La Iluminacion como experiencia personal Si Existe. Sin embargo, tal como en la mayoria de los que la predican NO. En una forma mas precisa lo que es la Iluminacion, es entrar en contacto con una aproximacion muy cercana a la realidad. Generalmente vivimos con una interpretacion no muy precisa de la realidad, ya sea por filias o fobias que no ayudan a percibirla. Por eso cuando nos damos cuenta de las situaciones que dia a dia se nos presentan, nuestra actuacion es mas autentica, pues esta apegada a la realidad que se nos esta presentando. Cuando aceptamos las situaciones tal como son, entramos en contacto con la realidad y entonces podemos tener control sobre las situaciones que se presenten.

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  2. Hace años que te leo, y una vez más coincido contigo. Solo hay una manera de salir de cualquier laberinto; es por arriba.
    No queremos soportar, coexistir con la realidad y con la verdad, la vida es dolor y amor constante y al mismo tiempo. El resto podrá ser muchas cosas aunque en realidad no es ninguna; más bien una película que queremos comprar o ser el protagonista.
    Si realmente extraemos el único ingrediente natural que portamos ya no es vida, será otra cosa.

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