LA VIDA QUE NOS PARIÓ

Lo hacemos lo mejor que podemos. Nadie se escapa del no-saber en algún momento. O en muchos. La Vida nos parió y nos fue creando de una forma determinada. Y ante esta forma poco podemos hacer más que Amarla. Más que acariciarla. Más que ser tiernos, dulces y compasivos con ella.

Bueno, también tenemos la opción de negarla, rechazarla, juzgarla, condenarla y castigarla. Pero este camino no conlleva más que sufrimiento, lágrimas y dolor extras.

¿Dónde está escrito que tenemos que ser de una forma (tanto interna como externa) determinada para ser amados (tanto por nosotros como por los demás)?

¿Quién ha sido el Maestro-Gurú-Dios que ha sentenciado que o eres, piensas y sientes de la manera que predica o no serás digno del cielo, del paraíso, de la salvación, de la iluminación o de la duocécima dimensión?

¿Quién ha sido el listo que nos ha tomado por tontos…?

Cuando te alejas de esas creencias separatorias, donde el Amor Real brilla por su ausencia, te das cuenta de lo engañado que estabas. De las mentiras que te has creído y que tanto te han mareado. De lo sectario que puede llegar a ser un Mundo Espiritual que te lleva a alejarte una y otra vez del Amor Incondicional. De lo que llaman Hogar.

Un Amor que está muy malentendido en esos lares. Un Amor que llenan de condiciones para que te ames y para que seas amado. Un Amor que es taladrado constantemente por una mente atiborrada de teorías, de técnicas y de métodos que nada tienen que ver con la Vida que está sucediendo en cada momento (tanto dentro como fuera de ti).

Y es que cuando te distancias… puedes Ver con claridad la ausencia tan grande de Amor que TAMBIÉN habita en todos y cada uno de ellos. Unos “ellos” que se creen despiertos y conscientes, y que son los más dormidos e inconscientes que hay. Unos “ellos” que han sido absorbidos por un Sistema manipulador idéntico al Sistema que tanto critican. Unos “ellos” que te miran por encima del hombro mientras te dan lecciones de humildad. Unos “ellos” que abanderan la Paz mediante la falta de respeto y la imposición de sus ideas. Unos “ellos” que no difieren en nada de aquellos a los que no se quieren asemejar.

La Vida nos regala experiencias placenteras y dolorosas. No son evitables. Por mucho que lo niegues, la vida, en ocasiones, duele. Y, en ocasiones, mucho. ¿Significa esto que el sufrimiento por la pérdida de un ser amado es una anomalía? Claro que no. Simplemente, forma parte de la experiencia humana de amar.

Evidentemente, cuanto más rechazas lo que sucede (dentro o fuera de ti), más sufres. Cuanto más intentas no sentir lo que sientes, más lo alimentas.

Lo hacemos lo mejor que podemos y sabemos. No somos esa perfección utópica repleta de condiciones. Lo que tú consideras que no es correcto, yo puedo considerarlo perfecto. Y a la inversa.

Cada uno de nosotros sentimos de una manera distinta. Algunos son muy cariñosos. Otros, menos. Algunos tienen un ritmo al hacer las cosas más rápido. Otros, más lento. Y ninguno es mejor o peor que el otro.

Pretender sentir-ser lo que no somos es un acto de desamor para con nosotros mismos. Es un carga muy pesada que te lleva directo al precipicio de la infelicidad.

Quien te ama (incluido tú), debe amarte con todas y cada una de tus peculiaridades. El tener a alguien a tu lado (incluida tú) que te esté diciendo continuamente cómo tienes que ser para ser “correcto” es muy cansino. Es un coñazo. Va en contra del AMOR (el de verdad) y muy a favor del “fracaso”.

Otra cosa es que tus particularidades encajen con las de los demás. Si yo soy muy ordenada y la otra persona es muy desordenada va a haber conflicto. Si a mí me encanta el silencio y a la otra persona el ruido va a haber conflicto.

Aunque nos cueste aceptarlo, el Amor-atracción-chispa que sentimos hacia el otro no es suficiente para que una relación funcione (entendiendo “funcione” como sentirte feliz y en paz en general).

Y ahí es cuando interviene nuestra libertad en aceptar o no aceptar estar con esa persona (ya sea pareja o amistad). Ahí es cuando debemos asumir nuestra responsabilidad en saber lo que hay y decidir si es lo que queremos o no. Si nos quedamos o si nos vamos, asumiendo el precio a pagar en ambas posibilidades.

Ninguna decisión será más correcta que otra pues la estaremos tomando con total libertad. Y será la nuestra, no la impuesta. Lo que no podemos hacer es, si optamos por quedarnos, echar la culpa al otro por lo que sentimos (o no sentimos) pues es lo que hemos escogido.

Cada uno somos como somos y si no estás bien con la persona con la que estás es tan sencillo como irte. Aunque no te lo parezca, hay más corazones a los que amar en el mundo…

La Vida que nos parió jamás nos va a decir cómo vivir y cómo no hacerlo. ¿Sabes por qué? Porque ella SIEMPRE nos va a Amar tal y somos. Tal y como sentimos. Tal y como pensamos. Tal y como decidimos.

Porque Ella lo es TODO. Incluidas las aberraciones, las desgracias y los monstruos.

Quizás, La Vida sea la única capaz de Amar de esa manera tan Incondicional.

Quizás, los Seres Humanos tengamos que conformarnos con un amor más formal.

O, quizás, no.

2 comentarios sobre “LA VIDA QUE NOS PARIÓ

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