NO TIENES NINGÚN PROBLEMA

Lo que consideras un problema, no es un problema. La mente genera pensamientos que inconscientemente damos por verdades y nos los creemos. Esta creencia nos hace sentir según qué emociones. Y son esas emociones que nos incomodan las que provocan, de nuevo inconscientemente, otros pensamientos cuyo objetivo es hacerlas desaparecer.

Si te paras un momento a simplemente observarte, te darás cuenta de que lo único que te sucede es eso. De que nuestra mente humana funciona así y no puedes hacer nada por evitarlo. Es como si pretendieras que tu cuerpo no sudara porque no te gusta el sudor ni su olor.

Hay momentos, muchos de ellos relacionados con los cambios hormonales, en los que se generan más pensamientos relacionados con supuestas heridas que tampoco son reales, pero que la mente en su día los catalogó como “peligrosos”, y vuelve a ellas cuando nuestras hormonas de la felicidad se toman una siesta.

Y, entonces, es cuando PARECE, sólo parece, que se abren heridas, que tenemos un trauma, que somos muy inseguros, que no hemos trascendido no sé qué y blablabla.

Pero tan sólo es una razón que la mente NECESITA para darle un sentido a esas sensaciones, a esas emociones, que tenemos y que nada tienen que ver con un supuesto problema que no existe.

SER CONSCIENTES de cómo funciona la mente es imprescindible para no caer en sus trampas e inventarnos problemas donde no los hay.

Sentirte inseguro, triste, de bajón, rabioso no es un problema. El problema es achacar tus emociones a un suceso, a una persona, a una experiencia, a algo externo o a un hecho pasado que no está ocurriendo. Porque si lo haces, entonces empezarás a querer arreglarlo, cambiarlo, transformarlo, trascenderlo… Con el desgaste y la inutilidad que eso supone puesto que la causa de sentirte como te sientes no es la que te crees, la que te están diciendo, y tampoco es una tara, un error o una imperfección.

Quizás, al principio, pueda parecer que lo has solucionado porque la razón que has encontrado-inventado te hace sentir mejor. O porque tal técnica te ha sido útil. Pero volverá a aparecer (por el simple hecho de que la mente funciona así) y tendrás la necesidad, de nuevo, de volver a arreglarte. Y así, una y otra vez, irás generando frustración tras frustración por sentir que nada funciona y que hay algo incorrecto en ti.

Y no funciona porque estás intentando solucionar un problema que no existe.

El sudor forma parte de la experiencia de tener un cuerpo. Y por mucho que quieras no sudar, el cuerpo va a seguir sudando. De la misma manera, la mente va a seguir generando pensamientos, tanto positivos como negativos, que nos van a hacer sentir alegres o tristes, sin poder evitarlo.

Es una cuestión de RENDIRTE a ello. De aceptar, de asumir, que habrá días (momentos) que vamos a estar nublados, otros que vamos a estar pletóricos y otros que ni fu ni fa.

Porque cuando la mente se engancha a ciertos pensamientos que no te hacen sentir bien, poco puedes hacer más que observarlos, observarte y dejar de luchar por sentirte de otra manera ya que esa lucha (también inconsciente la mayoría de las veces) te hace sentir peor. Dejar de luchar contra tus emociones, contra tus pensamientos, contra la lucha, contra lo que estás experimentando, contra el mundo, contra la vida, contra ti.

De igual modo, esa lucha que iniciamos tampoco podemos evitarla así que, al final, no puedes hacer nada contra Lo que está Siendo.

La respuesta de “no tienes el control de nada” no nos gusta porque implica que, quieras o no, vas a seguir sintiéndote como te sientes hasta que “Dios diga”, no hasta que digas tú. Preferimos que alguien nos ofrezca una poción mágica, una meditación, una teoría, una técnica, una droga, una salvación. Y, como he dicho con anterioridad, puede servir como tirita, pero como poco más.

Hasta que no COMPRENDAS el funcionamiento de la mente te pasarás la vida buscando salvadores y salvaciones a todos esos problemas (que no existen) que tus pensamientos crean como mecanismo de defensa. Salvadores y salvaciones que te serán inútiles al cabo de un tiempo cuando te des cuenta de que sigues en el punto de partida. De que, en el fondo, todo sigue igual. De que no consigues Iluminarte. De que sigues sintiéndote triste, vacío, solo, inseguro… sin un motivo aparente.

El único problema que tenemos los Seres Humanos es querer dejar de Ser Humanos. Es luchar contra las emociones que no nos gustan. Es Ignorar cómo funcionamos.

¿Y si en lugar de querer separarte de lo que estás siendo-sintiendo, lo incluyes en ti, en la Vida que YA estás viviendo? ¿Y si en lugar de luchar contra ello, le das un espacio, un Hogar para que sea amado en lugar de rechazado?

¿Y si dejas de etiquetar lo que sientes, lo que piensas, CÓMO eres, CÓMO sientes, CÓMO piensas, como problema?

A veces, casi siempre, todo es mucho más simple, más sencillo, de lo que pensamos.

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