CUANDO TU LIBERTAD ME MATA

Y cuando digo “me mata”, digo también me enferma. A mí que tú creas en Dios, en los alienígenas, en la reencarnación, en las realidades paralelas, en los orbes, en los demonios, en los Illuminati, en que el 5G nos perjudica (el wifi y el tabaco también), en que las vacunas llevan un chip que nos controla (como si las redes sociales y demás aplicaciones no lo hicieran…) o en que los elefantes vuelan, me importa tres pimientos. ¿Por qué? Porque no me afectan tus creencias. No me tocan.

Cada uno es libre de creer en lo que quiere. Como hago yo. Ahora, ¿cuándo surge el problema? Cuando tu libertad a la hora de promover según qué creencia y actuar conforme a ella, puede perjudicarme. Y no me refiero emocionalmente.

Tres ejemplos:

  1. Si crees que realizando ciertas meditaciones conjuntas, subes la energía del planeta y haces quedadas para ello, a mí me trae sin cuidado.
  2. Si crees que el VIH no existe, que es todo una invención y que, por lo tanto, no te vas a poner ningún “bozal” en el pene (porque te encanta respirar sin él) o donde sea cuando eches un polvete; y, además, si soy tu pareja o un rollete, no me comunicas que lo tienes, entonces tu libertad se convierte en una imprudencia inconsciente. Inconsciente porque si no crees en ello, tampoco creerás que me puedas contagiar y perjudicar. Pero no por ello dejas de atentar contra mi salud y mi vida.
  3. Si crees que eres un enviado de Dios para salvar al Planeta del Ser Humano y empiezas a poner bombas para acabar con su especie, una de ellas a la hora y lugar que cojo cada día el metro, entonces tus creencias me matan.

No sé si me explico… Fácil, ¿no?

¿Tengo que respetarte, aceptarlo y quedarme callada viendo como en el segundo caso vas transmitiendo el VIH a diestro y siniestro (a mí incluida) y fomentando este comportamiento por todas partes (y, además, siendo yo sanitaria)? Bueno, el silencio es una opción.

¿Tengo que dejar, en el tercer caso, que llenes las redes de mensajes que promulguen el terrorismo y respetar… que captes a menores, personas vulnerables o no vulnerables para que vayan poniendo bombas por toda la Tierra? Bueno, el silencio es una opción.

No sé si me explico… Fácil, ¿no?

Se nos llena la boca de hablar de Libertad. La misma libertad que tiene alguien para maltratar, para abusar, para insultar, para mentir, para engañar, para robar, para incendiar, para manipular, para asesinar.

Si a la Libertad la dejamos sola ante el peligro…, sin la mano del sentido común, de la sensatez, de la responsabilidad y de la consciencia, ¿sabes qué es lo que sucede? Que todos nos vamos a tomar viento.

El conflicto, de nuevo, aparece cuando te crees que actúas con sentido común, con sensatez, con responsabilidad y con consciencia, cuando en realidad estás haciendo todo lo contrario.

Es lo que tiene convivir con otras personas. Que la Inconsciencia de unos la pagan todos.

¿Que hacemos al respecto, entonces, cuando dos libertades chocan entre sí? Pues cada uno lo que crea conveniente asumiendo las consecuencias de lo que cree conveniente. Que para eso somos libres. O algo.

No sé si me explico… Fácil, ¿no? Pues eso.

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